Por tu felicidad, vi la mía hacerse pedazos.
A cada segundo, mis sueños llegaron al triste ocaso.
La llama de vida en mi se extinguió,
por la frialdad creada con cada uno de tus cada ves más lejanos pasos.
Vi morir mis sueños, fenecer mi amor y esperanza.
Vi crecer mis penas, mi añoranza...
Vi nacer mi odio, crecer y querer tomar venganza.

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